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¿Qué es un ataque de pánico? Tratamiento del ataque de pánico en adultos y niños
El ataque de pánico es una condición que se manifiesta con ansiedad intensa de aparición repentina y síntomas físicos, y que también puede afectar la vida diaria. Los ataques de pánico pueden ser bastante aterradores, especialmente para las personas que los experimentan por primera vez, y a menudo pueden confundirse con diferentes problemas de salud. Por ello, tener información correcta sobre los síntomas del ataque de pánico facilita comprender y manejar el proceso.
En este artículo abordamos con claridad los temas que más curiosidad despiertan, como por qué se produce un ataque de pánico, sus causas, sus síntomas, cómo se manifiesta en los niños y el proceso de tratamiento.
¿Qué es un ataque de pánico?
Un ataque de pánico es una situación que aparece de forma repentina y genera en la persona una intensa sensación de miedo o ansiedad. Aunque generalmente no existe un peligro evidente, el cuerpo reacciona como si hubiera una amenaza grave. En este proceso pueden observarse síntomas como el aumento del ritmo cardíaco, la dificultad para respirar y la sensación de pérdida de control.
Estos síntomas que se experimentan durante un ataque de pánico en realidad forman parte de la respuesta de “lucha o huida” del cuerpo. Sin embargo, como esta reacción aparece sin un peligro real, la persona puede tener dificultades para interpretar la situación y experimentar más ansiedad.
Los ataques suelen ser de corta duración y, en la mayoría de los casos, alcanzan su nivel máximo en pocos minutos. No obstante, este proceso puede resultar bastante intenso y desafiante para la persona. El ataque de pánico no es una enfermedad por sí solo, pero los ataques recurrentes pueden indicar una condición llamada trastorno de pánico.
¿Por qué ocurre un ataque de pánico?
El ataque de pánico generalmente no surge por una única causa. En la mayoría de los casos se desarrolla por la combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales. Las principales causas que pueden provocar un ataque de pánico son las siguientes:
- Estrés y ansiedad intensos: situaciones como el trabajo, la escuela, la familia o cambios en la vida pueden actuar como desencadenantes.
- Experiencias traumáticas: pueden aparecer después de un accidente o una pérdida.
- Predisposición genética: tener antecedentes de ansiedad o trastorno de pánico en la familia puede aumentar el riesgo.
- Química cerebral y hormonas: los desequilibrios en la serotonina pueden influir.
- Problemas de salud física: algunas condiciones como enfermedades tiroideas o problemas del ritmo cardíaco pueden desencadenar síntomas similares.
- Consumo de cafeína y sustancias estimulantes: el consumo de este tipo de productos puede aumentar las palpitaciones y la sensación de inquietud, iniciando el ataque.
Además, en algunos casos los ataques de pánico pueden aparecer sin una causa evidente. Esto puede hacer que la persona se sienta aún más ansiosa. Si las molestias se repiten con frecuencia, es importante consultar a un especialista para evaluar las causas subyacentes.
Síntomas del ataque de pánico
Los síntomas de un ataque de pánico suelen aparecer de forma repentina e intensa, y pueden observarse tanto síntomas físicos como emocionales al mismo tiempo. Los síntomas más frecuentes durante un ataque de pánico son los siguientes:
- Palpitaciones o aceleración del ritmo cardíaco
- Dificultad para respirar o sensación de asfixia
- Opresión o dolor en el pecho
- Mareos y sensación de aturdimiento
- Sudoración, temblores o sensación de frío
- Náuseas
- Entumecimiento u hormigueo
- Sensación de pérdida de control o de desmayo
- Miedo a morir o ansiedad intensa
Si los síntomas se repiten con frecuencia o empiezan a afectar la vida diaria, se recomienda buscar ayuda de un especialista para una evaluación y apoyo adecuados.
¿Son diferentes los síntomas del ataque de pánico nocturno?
El ataque de pánico nocturno aparece cuando la persona se despierta repentinamente con una intensa ansiedad y miedo durante el sueño o al quedarse dormida. Aunque se observan síntomas similares a los ataques de pánico diurnos, el hecho de que ocurra por la noche puede hacer que la persona lo perciba como más aterrador. Algunos de los síntomas más destacados del ataque de pánico nocturno son los siguientes:
- Despertarse bruscamente con pánico
- Palpitaciones y pulso acelerado
- Dificultad para respirar o sensación de asfixia
- Intenso miedo y ansiedad
- Sudoración y temblores
- Opresión en el pecho
- Sensación de desconexión de la realidad
Estos ataques suelen alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos y, posteriormente, la persona puede tener dificultades para volver a dormirse. El hecho de que ocurra por la noche puede aumentar la sensación de pérdida de control y elevar aún más la ansiedad.
¿Cuáles son los síntomas del ataque de pánico en los niños?
En los niños, los síntomas del ataque de pánico suelen entenderse a través de los comportamientos, ya que no siempre pueden expresar de manera clara lo que están experimentando. Como no pueden definir lo que les ocurre como un ataque de pánico, en su lugar muestran quejas físicas o cambios repentinos en el comportamiento. La presencia de síntomas de ataque de pánico en los niños puede identificarse a través de las siguientes situaciones:
- Miedo repentino: puede sentir un miedo intenso sin una razón aparente.
- Apego excesivo a los padres: durante el ataque no quiere quedarse solo y desea tener siempre a alguien a su lado.
- Expresión de quejas físicas: puede decir que su corazón late rápido o que no puede respirar.
- Llanto repentino o inquietud: el aumento rápido de la ansiedad se refleja en el comportamiento.
- Cambios en el patrón de sueño: pueden presentarse despertares nocturnos o dificultad para conciliar el sueño.
- Conductas de evitación: puede querer evitar entornos en los que antes no tenía problemas.
¿Cómo pasa un ataque de pánico en los niños?
Los ataques de pánico en los niños pueden controlarse con un enfoque y apoyo adecuados. El objetivo en este proceso no es solo superar el ataque, sino también hacer que el niño se sienta seguro y reducir la frecuencia de los ataques. Como se mencionó anteriormente, la actitud de los padres es muy determinante, ya que los niños no pueden expresar completamente lo que sienten.
Los métodos que pueden ayudar durante y después del ataque son los siguientes:
- Mantener la calma y brindar seguridad: hacer que el niño sienta que estás a su lado es el paso más importante.
- Ayudar a regular la respiración: se le puede guiar para que respire lenta y profundamente.
- Desviar su atención: cambiar el entorno o dirigirlo hacia una actividad relajante puede ser útil.
- Proporcionar contacto físico: abrazarlo o tomar su mano puede ayudar a que se relaje.
- Establecer una rutina: un sueño regular y hábitos diarios ayudan a reducir la ansiedad.
Aunque los ataques de pánico pueden controlarse con el tiempo, en casos frecuentes o graves, consultar a un especialista es el enfoque más adecuado.
¿Cómo se trata el ataque de pánico?
El tratamiento del ataque de pánico se planifica según la gravedad y la frecuencia de los síntomas que experimenta la persona. Como se mencionó en secciones anteriores, el ataque de pánico suele surgir por la influencia de múltiples factores, por lo que el proceso de tratamiento es multidimensional. Los principales métodos de tratamiento son los siguientes:
- Psicoterapia (terapia de conversación): especialmente la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede proporcionar resultados efectivos al abordar las dimensiones cognitivas y conductuales de los ataques de pánico.
- Tratamiento farmacológico: si el médico lo considera necesario, se pueden utilizar medicamentos para equilibrar la ansiedad. Este tratamiento debe planificarse siempre bajo supervisión de un especialista.
- Técnicas de respiración y relajación: controlar la respiración y calmar el cuerpo durante el ataque puede ayudar a aliviar los síntomas.
- Cambios en el estilo de vida: el sueño regular, una alimentación equilibrada, la reducción del consumo de cafeína y el ejercicio contribuyen a disminuir el nivel general de ansiedad.
Preguntas frecuentes
¿Son iguales los síntomas de la ansiedad y del ataque de pánico?
Aunque los síntomas de la ansiedad y del ataque de pánico presentan similitudes, difieren en su forma de aparición y en su intensidad. La ansiedad suele ser un estado más prolongado y generalizado. Puede manifestarse con síntomas como preocupación constante, inquietud, tensión muscular y problemas de sueño.
Para obtener información detallada sobre los síntomas de la ansiedad, también puedes consultar nuestro artículo: ¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?
El ataque de pánico, en cambio, aparece de forma repentina y se intensifica rápidamente. Los síntomas como palpitaciones, dificultad para respirar, mareos y sensación de pérdida de control son más marcados.
¿A qué médico se debe acudir por un ataque de pánico?
Para las quejas de ataque de pánico, se recomienda acudir primero a un especialista en psiquiatría. El psiquiatra puede evaluar los síntomas, hacer un diagnóstico y, si es necesario, planificar un tratamiento farmacológico. Además, el apoyo de un psicólogo también puede ser importante en el proceso. Especialmente la terapia es un método eficaz para controlar los ataques de pánico.
¿Cuánto dura un ataque de pánico?
Los ataques de pánico suelen ser de corta duración. La mayoría comienza en pocos minutos y alcanza su intensidad máxima en 10–20 minutos. La duración total suele ser de aproximadamente 20–30 minutos.
¿Qué debemos hacer durante un ataque de pánico?
Tomar las medidas correctas durante un ataque de pánico puede ayudar a que los síntomas disminuyan más rápidamente. En estos momentos, lo más importante es saber que la situación es temporal y centrarse en recuperar el control. Durante un ataque de pánico, las siguientes indicaciones pueden ayudarte:
- Respirar lenta y profundamente (por ejemplo, inhalar durante 4 segundos y exhalar durante 6 segundos) ayuda a calmar el cuerpo.
- Contar los objetos a tu alrededor o concentrarte en un punto puede ayudar a organizar la mente.
- Pensamientos como “Esto es un ataque de pánico, va a pasar” pueden reducir la ansiedad que estás experimentando en ese momento.
- Relajar conscientemente los hombros y los músculos puede proporcionar alivio.
- Si es posible, comunicarte con alguien de confianza puede ser de apoyo.
Estos métodos pueden ayudar a reducir la intensidad del ataque. Si los ataques se repiten con frecuencia o resulta difícil manejarlos, buscar apoyo de un especialista es el enfoque más adecuado.
¿El ataque de pánico eleva la presión arterial?
Durante un ataque de pánico, la presión arterial puede aumentar temporalmente. Esto se debe al aumento de hormonas del estrés, como la adrenalina, como parte de la respuesta de “lucha o huida”. En este proceso, el corazón late más rápido, los vasos sanguíneos se contraen y, como resultado, la presión arterial aumenta.
Este aumento debido a las hormonas del estrés suele ser de corta duración, y la presión arterial generalmente vuelve a la normalidad cuando termina el ataque. Por lo tanto, este aumento no presenta las mismas características que la hipertensión permanente.
¿Cómo se distingue un ataque de pánico de un infarto?
Aunque algunos síntomas del ataque de pánico y del infarto pueden parecerse, sus causas y evolución son diferentes. Por ello, es importante tener cuidado, especialmente en los casos en los que estos síntomas se presentan por primera vez.
Algunas diferencias que pueden ayudar a distinguirlos son las siguientes:
- Forma de inicio: el ataque de pánico suele comenzar de manera repentina con ansiedad intensa. El infarto, en cambio, suele estar relacionado con el esfuerzo físico o con una enfermedad cardíaca subyacente.
- Tipo y localización del dolor: en el ataque de pánico, la opresión en el pecho puede ser más superficial y variable. En el infarto, el dolor suele ser de tipo opresivo y puede irradiarse al brazo izquierdo, la mandíbula o la espalda.
- Duración: el ataque de pánico suele disminuir en 10–30 minutos. En el infarto, el dolor dura más y puede aumentar progresivamente.
- Síntomas acompañantes: en el ataque de pánico predominan el miedo intenso y la sensación de pérdida de control. En el infarto, la sudoración fría, las náuseas y la debilidad pueden ser más evidentes.
Sin embargo, la distinción entre ambos no siempre puede ser clara. Especialmente si hay dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar o dolor que se irradia, es necesario buscar atención médica de urgencia sin perder tiempo para un diagnóstico preciso.
Para obtener información detallada sobre los síntomas del infarto, también puedes consultar nuestro artículo: ¿Cuáles son los síntomas de un ataque al corazón?

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