¿Qué es la leucemia? Síntomas, tipos y tratamiento del cáncer de sangre

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¿Qué es la leucemia y qué significa desde el punto de vista clínico?

La leucemia, también conocida comúnmente como cáncer de sangre, es un tipo de cáncer que comienza en la médula ósea. En esta enfermedad, las células sanguíneas anormales pueden multiplicarse de manera incontrolada y reducir el espacio necesario para producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas sanos. Como consecuencia, pueden aparecer problemas como anemia, debilitamiento de las defensas frente a las infecciones y una mayor tendencia al sangrado.

Desde el punto de vista clínico, la leucemia no significa simplemente «un aumento del número de glóbulos blancos». Los efectos de la enfermedad varían según el grupo de células sanguíneas en el que se origine, el nivel de madurez de las células y la rapidez con la que se multipliquen.

En este artículo puede encontrar respuestas a las preguntas que pueda tener sobre la leucemia, desde sus diferentes tipos y los síntomas observados en niños y adultos hasta el significado que pueden tener los hematomas y el picor, los procedimientos diagnósticos y los métodos de tratamiento actuales.

¿Cuáles son los tipos y subtipos de leucemia?

Una de las cuestiones que genera mayor confusión entre nuestros pacientes y sus familiares durante la etapa de diagnóstico es la denominación de la enfermedad. Desde el punto de vista clínico, no es posible clasificar todos los cánceres de sangre como un único tipo, ya que la enfermedad sigue una evolución particular en cada paciente. Para determinar el tipo de leucemia, se tiene en cuenta principalmente de qué grupo de células sanguíneas procede la célula cancerosa y con qué rapidez progresa la enfermedad.

Según la célula de origen, la leucemia se clasifica como linfoide o mieloide. Según la velocidad de progresión, se clasifica como leucemia aguda o crónica. La combinación de estas dos características principales da lugar a cuatro grandes categorías:

  • Leucemia linfoblástica aguda: Este tipo, que se observa con mayor frecuencia durante la infancia, aunque también puede aparecer en adultos, comienza con la rápida multiplicación de células linfoides inmaduras. Debido a que progresa rápidamente desde las primeras etapas, es de vital importancia iniciar el tratamiento sin demora.
  • Leucemia mieloide aguda: La leucemia mieloide aguda se desarrolla cuando las células inmaduras de la línea celular mieloide aumentan de manera incontrolada. Es el tipo de leucemia de progresión rápida más frecuente entre los adultos. Se divide en numerosos subgrupos diferentes según sus características genéticas.
  • Leucemia linfocítica crónica: La leucemia linfocítica crónica se caracteriza por la acumulación lenta, durante muchos años, de linfocitos de aspecto maduro en la sangre y los ganglios linfáticos. Con frecuencia se detecta de manera accidental durante un análisis de sangre rutinario realizado por un motivo completamente diferente, mientras el paciente no presenta ningún síntoma. De hecho, no es necesario comenzar el tratamiento inmediatamente después del diagnóstico en todos los pacientes con leucemia linfocítica crónica, y una vigilancia estrecha puede ser suficiente durante un periodo prolongado.
  • Leucemia mieloide crónica: La leucemia mieloide crónica implica una producción excesiva de células mieloides en la médula ósea. Generalmente se detecta durante la fase crónica, que progresa lentamente. Sin embargo, si no se mantiene bajo control, existe el riesgo de que avance hacia fases más agresivas y de progresión rápida.

El aspecto más importante que debe recordarse es que un hemograma de laboratorio por sí solo nunca es suficiente para determinar el tipo exacto de leucemia. Para realizar un diagnóstico y una clasificación precisos es imprescindible llevar a cabo una evaluación completa. Identificar correctamente el subtipo es el primer paso y el más decisivo para elaborar el plan de tratamiento más adecuado para el paciente.

¿Cuáles son las causas de la leucemia? ¿La ausencia de antecedentes familiares de cáncer me protege?

La leucemia se desarrolla como consecuencia de determinados cambios incontrolados en la estructura genética de las células madre de la médula ósea. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes no es posible determinar la razón exacta por la que comienzan estos cambios celulares. Por este motivo, desde el punto de vista clínico no es correcto atribuir la leucemia a una única causa.

Entonces, ¿la leucemia es genética? En otras palabras, ¿la ausencia de antecedentes familiares de cáncer nos protege completamente de esta enfermedad?

Esta es una de las ideas equivocadas más frecuentes con las que nos encontramos. La gran mayoría de los cambios genéticos detectados en la leucemia no se heredan de la madre ni del padre. Por ejemplo, el «cromosoma Filadelfia», mencionado con frecuencia en relación con la leucemia mieloide crónica, es un cambio genético. Sin embargo, no se transmite de padres a hijos y, por tanto, no es hereditario. Aunque no tener antecedentes familiares de cáncer es sin duda un aspecto positivo, lamentablemente no significa que una persona nunca pueda desarrollar leucemia.

Aunque no sea posible identificar una causa directa, determinados factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Entre ellos se encuentran la edad avanzada, el tabaquismo, haber recibido anteriormente quimioterapia o radioterapia para tratar otro tipo de cáncer y la exposición a niveles elevados de sustancias químicas como el benceno o a la radiación.

¿Los síntomas son iguales en niños y adultos?

Tanto en niños como en adultos, la leucemia provoca daños similares al alterar la producción de células sanguíneas sanas en la médula ósea. Por este motivo, síntomas generales de la leucemia como el cansancio, la palidez, las infecciones frecuentes y la aparición fácil de hematomas pueden presentarse en ambos grupos de edad. Sin embargo, la velocidad con la que se desarrollan estos síntomas y la manera en que se manifiestan en un niño o en un adulto pueden ser muy diferentes.

Debido a que los tipos agudos de leucemia, que progresan rápidamente, son más frecuentes durante la infancia, los síntomas suelen comenzar de forma repentina y hacerse claramente visibles. La respuesta a la pregunta «¿Cuáles son los síntomas de la leucemia en niños?» no siempre se encuentra en los resultados de laboratorio. En ocasiones, se oculta en pequeños cambios en las actividades cotidianas del niño:

  • Un niño que anteriormente era enérgico puede dejar de querer jugar, cansarse rápidamente, pedir constantemente que lo lleven en brazos o mostrarse débil y sin energía.
  • El dolor óseo y articular en los niños puede confundirse con los dolores de crecimiento. Sin embargo, una cojera inexplicable o la negativa a caminar debido al dolor en las piernas pueden constituir señales de advertencia importantes.
  • El aumento del tamaño del bazo o del hígado puede causar sensación de plenitud o hinchazón en el abdomen, especialmente justo debajo de las costillas, junto con pérdida de apetito.

Los síntomas de la leucemia en adultos pueden variar considerablemente según la rapidez con la que progrese el subtipo específico:

  • En la leucemia aguda, los síntomas pueden incluir dificultad para respirar que empeora rápidamente, fiebre alta y sangrado incontrolable de las encías o la nariz, desarrollados a lo largo de varias semanas.
  • En la leucemia crónica, la enfermedad puede progresar tan lentamente que la persona experimente únicamente un cansancio leve durante meses, o puede detectarse de manera accidental durante un análisis de sangre rutinario.
  • En los adultos pueden ser más evidentes los sudores nocturnos intensos, que despiertan a la persona y la obligan a cambiarse de ropa, así como una pérdida de peso repentina sin estar siguiendo una dieta.

No sería correcto concluir que su hijo tiene leucemia por un único hematoma en la pierna o que usted padece leucemia por un episodio temporal de cansancio. Sin embargo, si estos síntomas no pueden explicarse, persisten durante semanas, empeoran progresivamente y afectan al estado general de salud, solicitar sin demora una evaluación por parte de un especialista es la opción más segura.

¿Los síntomas aparecen durante la etapa inicial?

Conceptos como «estadio 1» o «etapa inicial», utilizados habitualmente en el diagnóstico del cáncer, tienen un significado médico diferente cuando se trata de un cáncer de sangre. A diferencia de los tumores de órganos sólidos, la leucemia no presenta estadios convencionales. La enfermedad ya se encuentra activa en la sangre y la médula ósea desde el principio.

El momento y la forma en que aparecen los síntomas dependen completamente de la velocidad de progresión de la enfermedad. Las molestias leves que aparecen al inicio, como cansancio, fiebre baja o palidez, pueden pasar desapercibidas con frecuencia porque se confunden con una gripe, cansancio estacional o una anemia sencilla.

Si presenta hematomas nuevos e inexplicables, un sangrado que no se detiene o un cansancio que persiste durante semanas, debe consultar a un especialista en lugar de esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos. Aunque un único síntoma no significa que tenga leucemia, solicitar la evaluación de un especialista cuando el organismo envía señales persistentes siempre es la opción más segura.

¿Los hematomas de mi cuerpo son un signo de leucemia? ¿Cómo pueden reconocerse los hematomas relacionados con la leucemia?

Aunque cualquier marca que aparezca en la piel puede hacer pensar en el peor escenario posible, no es necesario alarmarse inmediatamente. Golpearse accidentalmente con algún objeto, transportar algo pesado e incluso tomar determinados analgésicos de uso frecuente pueden causar hematomas con facilidad. Por tanto, no es posible diagnosticarse leucemia únicamente observando el color o el tamaño de un hematoma.

¿Por qué aparecen hematomas en la leucemia? El proceso incontrolado que se produce en la médula ósea altera la producción de unas células llamadas plaquetas, que permiten que la sangre coagule. Cuando disminuye el número de plaquetas, pueden producirse sangrados debajo de la piel después del contacto más leve o, en ocasiones, sin ninguna causa aparente.

Desde el punto de vista clínico, no existe un único patrón que pueda describirse como «hematoma definitivo de leucemia». Sin embargo, a diferencia de los hematomas habituales provocados por un golpe, determinadas características importantes pueden despertar sospechas. Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Pueden aparecer hematomas inexplicables en zonas poco propensas a recibir golpes, como la espalda, el abdomen, la cara interna de los brazos o el pecho. Los hematomas que no pueden explicarse por un factor externo, como un golpe, pueden generar la pregunta «¿Dónde aparecen los hematomas de la leucemia?». Esto se debe a que los hematomas no relacionados con traumatismos pueden agruparse en estas áreas menos expuestas del cuerpo.
  • Junto a los hematomas pueden aparecer pequeños puntos rojizos del tamaño de la cabeza de un alfiler, especialmente concentrados en las piernas, que no desaparecen al presionarlos.
  • Además de los hematomas en la piel, pueden presentarse sangrados nasales frecuentes, sangrado de las encías o menstruaciones más abundantes de lo habitual.
  • Si aparecen hematomas en su cuerpo sin que haya sufrido ningún golpe y continúan aumentando en número, puede consultar a un especialista en medicina interna o hematología y realizarse un hemograma completo sencillo sin dejarse llevar por el pánico.

¿El picor persistente puede ser un síntoma de leucemia?

Cuando nuestra piel comienza a picar repentinamente, las alergias, los cambios estacionales o la sequedad cutánea suelen ser las primeras causas posibles que nos vienen a la mente. Sin embargo, cuando el picor no desaparece, las búsquedas en internet pueden provocar rápidamente una gran preocupación. ¿El picor persistente puede ser realmente un signo de leucemia?

Para aclararlo de inmediato, el picor por sí solo no es un síntoma destacado, típico ni directamente diagnóstico de la leucemia. Si no presenta ninguna erupción visible, enrojecimiento o alteración similar al eccema en la piel, pero experimenta un picor persistente que afecta a todo el cuerpo, puede deberse a muchas causas diferentes. Entre ellas se encuentran la sequedad cutánea, el eccema, las reacciones alérgicas, determinados medicamentos, la sarna y otras enfermedades de la piel.

¿Cómo es el picor relacionado con la leucemia y cuándo debe consultar a un especialista sin demora? No debe posponer la consulta médica si el picor va acompañado de uno o varios de los siguientes síntomas:

  • Hematomas que aparecen sin golpes o pequeños sangrados que no se detienen,
  • Agotamiento extremo y debilidad que alteran la vida cotidiana,
  • Sudores nocturnos intensos que le despiertan o fiebre prolongada,
  • Pérdida rápida de peso a pesar de no estar siguiendo ninguna dieta,
  • Bultos indoloros que aumentan de tamaño, correspondientes a ganglios linfáticos, que pueden palparse en el cuello, las axilas o la ingle.

Si presenta un picor que persiste durante semanas, interrumpe su sueño y no mejora a pesar de utilizar cremas hidratantes, debe consultar a un especialista en dermatología o medicina interna en lugar de dejarse llevar por el pánico. Un hemograma completo sencillo y unas pruebas básicas de funcionamiento de los órganos son los primeros pasos más seguros para identificar la causa.

¿Cómo se diagnostica la leucemia? ¿Un nivel elevado de glóbulos blancos puede significar que tengo leucemia?

El recuento de glóbulos blancos indica la cantidad total de glóbulos blancos presentes en la sangre. Los glóbulos blancos, que forman parte del sistema de defensa del organismo, pueden aumentar rápidamente por numerosas razones habituales, entre ellas una infección dental sencilla, un resfriado común, un estrés intenso, el tabaquismo o incluso una lesión leve.

Por este motivo, no existe una respuesta numérica definitiva a la pregunta «¿A partir de qué nivel de glóbulos blancos aparece la leucemia?». Puede resultar sorprendente, pero en algunos tipos de leucemia el número de glóbulos blancos puede ser completamente normal o incluso bajo, en lugar de estar elevado.

¿Cómo se diagnostica la leucemia a partir de los resultados de laboratorio? El proceso diagnóstico suele incluir las siguientes etapas:

  • Durante el análisis de sangre inicial realizado ante una sospecha de leucemia, el médico no solo evalúa los glóbulos blancos, sino también el equilibrio entre los valores de hemoglobina, glóbulos rojos y plaquetas.
  • Si la estructura de las células genera sospechas, la muestra de sangre se examina al microscopio para investigar la presencia de células cancerosas anormales e inmaduras conocidas como «blastos».
  • Si la sospecha aumenta, se utilizan la aspiración y la biopsia de médula ósea, la citometría de flujo y las pruebas genéticas tanto para confirmar el diagnóstico como para identificar el subtipo de la enfermedad.

Otro aspecto importante está relacionado con los cambios temporales en los valores sanguíneos. Incluso una infección leve reciente puede causar fluctuaciones temporales en sus valores sanguíneos. Por tanto, en lugar de alarmarse por un único resultado elevado, lo más adecuado es solicitar que un especialista evalúe sus resultados.

Advertencias y recomendaciones de los médicos oncólogos del Hospital Aktif International

Durante el periodo de espera y preocupación provocado por una sospecha de leucemia o a lo largo del proceso de tratamiento, conocer los pasos correctos que deben seguirse es tan importante como el propio tratamiento. Una de las principales recomendaciones elaboradas por nuestros especialistas en oncología del Hospital Aktif International para ayudarle a gestionar este proceso de la forma más segura posible, tanto física como psicológicamente, es no centrarse en un único valor ni dejarse llevar por el pánico.

Una sola anomalía en su análisis de sangre o un nivel elevado de glóbulos blancos no significa directamente que tenga leucemia. Para obtener un diagnóstico preciso, deben examinarse en conjunto tanto su perfil sanguíneo completo como la estructura de sus células.

Llevar a la consulta los resultados de sus análisis anteriores y una lista de todos los medicamentos que utiliza puede facilitar considerablemente la evaluación de su médico. Por otro lado, es de vital importancia no perder tiempo cuando aparecen determinadas señales de advertencia.

Un sangrado activo e incontrolable, hematomas que se extienden rápidamente por el cuerpo o una fiebre de 38 °C o más en un paciente que recibe tratamiento contra la leucemia pueden indicar una infección grave asociada al debilitamiento del sistema inmunitario. En estas situaciones, debe ponerse en contacto urgentemente con su médico en lugar de esperar hasta la próxima cita programada.

¿Cómo se trata la leucemia y qué métodos se utilizan?

Después del diagnóstico, la pregunta más importante y comprensible que se plantean los pacientes y sus familiares es si la leucemia puede tratarse. En la actualidad, los avances en la tecnología médica, los tratamientos dirigidos, las inmunoterapias y el trasplante de células madre permiten combatir la leucemia con mayor eficacia y éxito que nunca. Sin embargo, las características físicas, la edad y las particularidades biológicas de la enfermedad son diferentes en cada paciente. Por tanto, no existe un único tratamiento estándar de la leucemia que pueda aplicarse a todas las personas.

El proceso de tratamiento suele estar compuesto por las siguientes etapas consecutivas, cada una de las cuales tiene un objetivo diferente:

  • Inducción de la remisión: Es la primera y más intensiva etapa del tratamiento. Su objetivo es eliminar rápidamente las células leucémicas de la médula ósea y permitir que se reanude la producción de células sanguíneas sanas.
  • Consolidación: Después del tratamiento inicial, esta etapa tiene como objetivo eliminar completamente las células residuales que pueden permanecer ocultas en el organismo y que quizá ni siquiera sean visibles al microscopio, evitando así que la enfermedad reaparezca.
  • Tratamiento de mantenimiento: En determinados tipos de leucemia, es el periodo durante el cual el tratamiento continúa a largo plazo con medicamentos administrados en dosis más bajas para ayudar a mantener la enfermedad completamente bajo control.

Una evaluación clínica realizada a tiempo y la identificación precisa del subtipo de leucemia se encuentran entre los factores más importantes que influyen en el éxito del tratamiento. Si su organismo le envía síntomas prolongados o inexplicables, es importante consultar a un especialista como medida de precaución.

Preparado por Comité Editorial del Hospital Aktif International .

Fecha de publicación: 16 Julio 2026 - Fecha de actualización: 14 Julio 2026