¿Qué es la hipotermia? ¿Cuáles son sus síntomas? Primeros auxilios y métodos de tratamiento

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¿Qué es la hipotermia? ¿Por qué baja la temperatura corporal? ¿Cuándo se vuelve peligrosa la hipotermia?

La disminución de la temperatura corporal, que también puede provocar hipotermia, puede producirse por causas como llevar ropa inadecuada en climas fríos, permanecer durante mucho tiempo con ropa mojada o húmeda, estar expuesto al viento, entrar en contacto con agua fría o permanecer en espacios interiores que no están suficientemente calefaccionados.

La hipotermia, en su definición más sencilla, es una situación en la que el cuerpo pierde calor más rápidamente de lo que puede producirlo, haciendo que la temperatura corporal central descienda hasta un nivel que altera las funciones normales del organismo. Aunque una medición baja de la temperatura corporal no significa necesariamente que exista hipotermia, una temperatura corporal inferior a 35 °C acompañada de confusión, alteraciones del habla o pérdida del equilibrio se considera una urgencia médica.

Los escalofríos son una señal de alerta importante al inicio de la hipotermia. Sin embargo, a partir de cierto punto, la desaparición de los escalofríos puede indicar que la situación está empeorando en lugar de mejorar, contrariamente a lo que suele pensarse. Esto puede constituir una de las señales de alarma críticas de la hipotermia. En estos casos, si además de una temperatura corporal baja observa somnolencia profunda o confusión, debe llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.

En el resto de nuestro artículo explicaremos los síntomas de la hipotermia, los pasos correctos de primeros auxilios que pueden salvar vidas y lo que debe saber sobre el proceso de tratamiento hospitalario.

¿Quién tiene mayor riesgo de sufrir hipotermia?

Cuando se piensa en la hipotermia, suelen venir a la mente montañas nevadas o días de invierno extremadamente fríos. Sin embargo, el peligro no siempre depende únicamente de lo que indique el termómetro exterior. La capacidad del organismo para producir calor, el nivel de actividad física de la persona, los medicamentos que utiliza y sus condiciones de vida pueden cambiar completamente la situación. Por ello, mientras una de dos personas que se encuentran en el mismo entorno puede desarrollar hipotermia rápidamente, la otra puede no verse afectada. Entonces, ¿quién corre riesgo de sufrir hipotermia y quién es más vulnerable?

  • Bebés y niños pequeños: En comparación con los adultos, tienen más dificultades para mantener una temperatura corporal estable. Además, los síntomas de hipotermia en los bebés no siempre incluyen escalofríos evidentes. La piel fría, un comportamiento inusualmente tranquilo o la pérdida de energía se encuentran entre las señales de alerta más importantes.
  • Personas mayores: Con la edad, la respuesta del organismo a los cambios de temperatura se vuelve menos eficaz y la movilidad puede disminuir.
  • Personas con enfermedades crónicas: La disminución de la función tiroidea, la hipoglucemia, las infecciones graves o la desnutrición pueden afectar la capacidad del cuerpo para producir calor.

No solo las temperaturas exteriores pueden representar un peligro; las condiciones del interior de una vivienda también pueden ser tan peligrosas como la exposición al frío en el exterior. A continuación, examinemos con más detalle otras situaciones que pueden provocar hipotermia.

¿Qué situaciones pueden provocar hipotermia además del frío?

No es necesario que la temperatura del aire esté por debajo de cero para que se produzca hipotermia. Permanecer durante mucho tiempo en un ambiente fresco, lluvioso y ventoso, seguir llevando ropa mojada o caer en agua fría puede hacer que el organismo pierda calor más rápidamente de lo que puede producirlo.

Otros factores de riesgo importantes que pueden pasar desapercibidos en la vida cotidiana incluyen:

  • Efectos del agua fría y del viento: El agua hace que el cuerpo pierda calor mucho más rápidamente que el aire. Incluso cuando el clima no es extremadamente frío, caer en agua fría o permanecer con ropa mojada mientras se está expuesto al viento puede provocar un descenso peligroso de la temperatura corporal.
  • Hipotermia en interiores: Incluso cuando no hay nieve, las personas mayores o con movilidad reducida que viven en viviendas insuficientemente calefaccionadas pueden correr un riesgo considerable de sufrir hipotermia en interiores. Las autoridades sanitarias también subrayan que no debe pasarse por alto la exposición a ambientes interiores fríos, especialmente entre los grupos vulnerables.
  • Fatiga extrema y alimentación insuficiente: El agotamiento de las reservas de energía reduce la capacidad del cuerpo para producir calor.

¿Cuáles son los síntomas de la hipotermia?

Los síntomas de la hipotermia varían según cuánto haya descendido la temperatura corporal y cuánto tiempo haya permanecido la persona expuesta al frío. A medida que la situación avanza, la persona no solo siente frío, sino que también comienza a perder la capacidad de pensar con claridad, moverse con normalidad y reconocer los peligros del entorno. Por este motivo, incluso el más pequeño cambio de comportamiento en una persona expuesta al frío puede ser muy importante.

Los síntomas frecuentes de la hipotermia incluyen:

  • Escalofríos incontrolables
  • Debilidad y fatiga intensa
  • Disminución de la destreza manual y dificultad para realizar movimientos finos
  • Pérdida del equilibrio
  • Lentitud del pensamiento y confusión
  • Disminución de la percepción del entorno y problemas de memoria
  • Dificultad para encontrar palabras o habla arrastrada
  • Somnolencia marcada

En fases avanzadas, ralentización de la respiración y del pulso, seguida de pérdida de conciencia

La hipotermia afecta directamente al cerebro, lo que dificulta que la persona piense con claridad y tome las medidas necesarias para protegerse. Otro aspecto especialmente importante es la desaparición de los escalofríos.

A medida que la situación progresa, la disminución o desaparición completa de los escalofríos no es un signo de recuperación. Por el contrario, es un hallazgo más grave que indica que los mecanismos del organismo para producir calor están comenzando a agotarse. Una persona que ha permanecido mucho tiempo expuesta al frío, que ya no tiembla y que se muestra confusa puede haber alcanzado una fase muy peligrosa.

La situación puede ser algo diferente en los bebés. Los bebés no siempre responden con escalofríos de la misma manera que los adultos. La piel fría y una pérdida notable de energía se encuentran entre las señales de alerta más importantes en los lactantes.

Entonces, ¿cómo cambia el cuadro clínico a medida que la temperatura corporal disminuye en las diferentes fases de la hipotermia?

¿Cómo cambian los síntomas en la hipotermia leve, moderada y grave?

A medida que aumenta la gravedad de la hipotermia, también cambian las respuestas del organismo. Debido a que no siempre es posible obtener una medición precisa de la temperatura con un termómetro, la observación clínica y el nivel de conciencia de la persona son de importancia crítica:

  • Hipotermia leve: Generalmente se asocia con una temperatura corporal de entre 35 y 32 °C. La persona permanece consciente y suele presentar escalofríos intensos. Comienzan a aparecer fatiga, pérdida de coordinación y disminución de la destreza manual. La persona todavía puede hablar, pero puede tener dificultades para realizar movimientos finos.
  • Hipotermia moderada: Aproximadamente entre 32 y 28 °C. La confusión, la debilidad profunda y el aumento de la somnolencia se hacen más evidentes. Uno de los detalles más importantes en esta fase es que los escalofríos pueden desaparecer.
  • Hipotermia grave: En esta fase avanzada, generalmente con temperaturas de entre 28 y 24 °C o inferiores, la persona puede perder el conocimiento. La respiración y el pulso pueden disminuir hasta niveles peligrosos y, en los casos graves, los signos vitales pueden resultar difíciles de detectar.

Teniendo en cuenta estos síntomas, nunca debe ignorarse a una persona que estaba temblando pero que poco a poco se vuelve más callada, cada vez más somnolienta o deja de temblar por completo. Si se observan cambios en la conciencia, el habla o la coordinación, debe solicitarse asistencia médica profesional inmediatamente.

¿Cómo se realizan los primeros auxilios en caso de hipotermia?

Los principales objetivos de los primeros auxilios en caso de hipotermia son evitar una mayor pérdida de calor, mantener a la persona caliente de forma controlada y obtener asistencia médica de urgencia antes de que su estado empeore. Las intervenciones realizadas en el lugar son extremadamente importantes. Las medidas correctas adoptadas antes de que llegue la ayuda médica pueden desempeñar un papel fundamental para evitar que la situación se agrave.

Los pasos básicos de primeros auxilios que deben seguirse incluyen:

  • Cambiar de entorno: Aleje inmediatamente a la persona de un ambiente ventoso, mojado o frío y llévela a un lugar seco, protegido y cerrado.
  • Sustituir la ropa mojada: Retire con cuidado la ropa mojada y envuelva a la persona con ropa seca, toallas o mantas para evitar una mayor pérdida de calor.
  • Calentar la zona central del cuerpo: Al calentar a la persona, concéntrese en las zonas centrales, como el pecho, el cuello y el torso, en lugar de las manos o los pies. El objetivo no es exponer a la persona a un calor repentino y extremo, sino permitir un calentamiento gradual y controlado.
  • Vigilar la conciencia y la respiración: Observe atentamente el aumento de la somnolencia, los cambios en el habla y las respuestas de la persona a su entorno.
  • Administrar líquidos cuando sea adecuado: Si la persona está completamente consciente, puede ofrecerse una bebida caliente. Sin embargo, no debe administrarse nada por vía oral a una persona con alteración de la conciencia o inconsciente.

Hasta ahora hemos explicado qué debe hacerse durante este proceso crítico. También existen acciones que deben evitarse. En la siguiente sección, veamos qué no debe hacerse al prestar primeros auxilios a una persona con hipotermia.

¿Qué no debe hacerse en caso de hipotermia?

Algunas intervenciones realizadas con buenas intenciones pero de manera incorrecta durante la hipotermia pueden empeorar la situación. Entre los errores más frecuentes y las acciones que deben evitarse se encuentran:

  • Dar alcohol: Aunque el alcohol puede producir una sensación temporal de calor, dilata los vasos sanguíneos y acelera la pérdida de calor. Nunca debe considerarse parte del tratamiento.
  • Dar alimentos o líquidos a una persona inconsciente: Debido a que el reflejo de deglución puede estar alterado, los alimentos o líquidos pueden entrar en las vías respiratorias.
  • Aplicar calor excesivo y no controlado: Colocar repentinamente a la persona en un ambiente extremadamente caliente o aplicar objetos muy calientes directamente sobre el cuerpo puede poner en riesgo el ritmo cardíaco.

Si la persona no responde con normalidad o su respiración se ha debilitado, no espere en casa para comprobar si mejora con sus propias medidas. En estas situaciones, unos primeros auxilios correctos consisten en detener una mayor pérdida de calor, evitar intervenciones perjudiciales y ponerse en contacto sin demora con los servicios profesionales de emergencia.

¿Cuándo debo llamar al 112 en caso de hipotermia?

En caso de hipotermia, nunca debe esperar a que la persona pierda completamente el conocimiento antes de solicitar ayuda de emergencia. Incluso un leve deterioro de la conciencia, el habla o los movimientos puede indicar que la situación es grave. Llamar al 112 en una fase temprana puede salvar una vida y evitar que el estado de la persona empeore.

Debe llamar al 112 sin demora si se produce cualquiera de las siguientes situaciones:

  • Cambios en la conciencia y el estado de alerta: La persona está confusa, no responde adecuadamente, tiene dificultades para comprender dónde se encuentra o presenta una somnolencia tan profunda que no puede despertarse.
  • Problemas del habla y del movimiento: El habla se ha vuelto arrastrada o su capacidad para caminar o mantener el equilibrio se ha deteriorado de forma evidente.
  • Problemas respiratorios y del pulso: La respiración o el pulso se han vuelto muy lentos, la persona no responde normalmente o no respira.
  • Exposición intensa y temperatura corporal baja: La persona ha sufrido una exposición importante al frío, como caer en agua fría, o una medición fiable muestra que su temperatura corporal es inferior a 35 °C.

Advertencias y recomendaciones de los médicos del servicio de urgencias del Hospital Aktif International

Los médicos del servicio de urgencias del Hospital Aktif International destacan que uno de los aspectos más engañosos de la hipotermia es que la persona afectada puede no darse cuenta de la gravedad que ha alcanzado su estado. Por este motivo, al igual que ocurre con muchas situaciones médicas, la concienciación es extremadamente importante en caso de hipotermia.

Entre las principales advertencias y precauciones esenciales destacadas por nuestros especialistas en medicina de urgencias se encuentran:

  • No cometa el error de pensar «estoy bien»: Observe atentamente el habla, el equilibrio, el nivel de conciencia y las respuestas de la persona al entorno. Si aparecen confusión, habla arrastrada, pérdida de coordinación o disminución de los escalofríos, debe llamar inmediatamente al 112 en lugar de esperar en casa.
  • Nunca mueva a la persona bruscamente: No haga caminar innecesariamente a una persona con sospecha de hipotermia moderada o grave ni la mueva mediante movimientos repentinos y bruscos. Debido a que el ritmo cardíaco puede volverse extremadamente sensible en esta fase, es fundamental manipular al paciente de la forma más suave y cuidadosa posible.
  • No confíe únicamente en las mediciones superficiales de temperatura: Tenga en cuenta que los termómetros de frente o de oído utilizados en casa no siempre reflejan con precisión la verdadera temperatura corporal central.
  • Reconozca cuidadosamente las señales de alerta en los grupos de alto riesgo: Los síntomas pueden ser mucho menos evidentes en niños, personas mayores y personas con enfermedades crónicas. En lugar de esperar a que aparezcan escalofríos intensos, preste atención a señales tempranas como cambios de comportamiento, debilidad o somnolencia inusual.
  • Cambie inmediatamente la ropa mojada: No dé por sentado que una persona está fuera de peligro simplemente porque parece encontrarse bien después de salir de agua fría o tras una exposición prolongada al viento y la humedad. Retire inmediatamente la ropa mojada, mantenga a la persona caliente en un entorno seco y protegido y controle regularmente su nivel de conciencia.

¿Cómo se diagnostica la hipotermia? ¿Cómo se trata la hipotermia?

El diagnóstico de la hipotermia nunca se basa únicamente en la cifra que muestra un termómetro. En los centros sanitarios se evalúan cuidadosamente la duración de la exposición al frío, el nivel de conciencia, la presencia o ausencia de escalofríos y la posible existencia de otro problema de salud subyacente.

El proceso de tratamiento se determina completamente en función de la gravedad de la hipotermia. No es adecuado calentar a todos los pacientes de la misma manera. Los métodos pasivos pueden ser suficientes en los casos leves, mientras que los casos moderados y graves requieren recalentamiento activo y una vigilancia estrecha en el entorno hospitalario.

Al diagnosticar la hipotermia en el hospital, los profesionales sanitarios evalúan no solo cuánto ha descendido la temperatura corporal, sino también qué ha provocado la situación:

  • Evaluación del ritmo cardíaco y análisis de laboratorio: El ritmo cardíaco se controla mediante un electrocardiograma. También se evalúan la glucemia, los gases en sangre, los electrolitos y la función renal.
  • Identificación de las causas subyacentes: Si la temperatura corporal ha descendido sin una exposición evidente al frío, se investigan cuidadosamente situaciones como la hipoglucemia, las infecciones graves, los trastornos tiroideos, la insuficiencia suprarrenal o los efectos de determinados medicamentos.

El tratamiento de la hipotermia tiene como objetivo principal detener una mayor pérdida de calor y aumentar la temperatura corporal de forma controlada. Las guías clínicas actuales suelen dividir los métodos de recalentamiento en tres categorías principales:

  • Recalentamiento externo pasivo en casos leves: Si la persona está consciente, la circulación es estable y continúa presentando escalofríos, puede ser suficiente retirar la ropa mojada, trasladarla a un ambiente seco y envolverla con mantas. De este modo, el cuerpo puede comenzar a producir su propio calor y recuperarse gradualmente.
  • Recalentamiento externo activo en casos moderados: En el entorno hospitalario pueden utilizarse mantas especiales de calentamiento con aire forzado o sistemas de calentamiento controlado aplicados sobre el torso. En esta fase es fundamental mover al paciente con mucho cuidado y evitar movimientos repentinos o bruscos.
  • Recalentamiento interno activo y soporte avanzado en casos graves: Cuando el calentamiento externo por sí solo no es suficiente, pueden administrarse líquidos intravenosos calentados. Estos métodos se consideran especialmente en pacientes de alto riesgo cuya temperatura corporal es inferior a 30 °C o que presentan presión arterial baja o alteraciones del ritmo cardíaco.

Una valoración clínica precisa y unas medidas de tratamiento controladas y adaptadas a cada persona desempeñan un papel importante en el manejo satisfactorio de estas situaciones críticas.

¿Cómo se puede prevenir la hipotermia?

Incluso cuando no se trata de un día de invierno extremadamente frío, factores como la lluvia, el viento, la sudoración o el agua fría pueden hacer que el cuerpo pierda calor rápidamente. Por este motivo, la prevención no debe basarse únicamente en la pregunta «¿Qué frío hace fuera?», sino que también debe tener en cuenta las condiciones ambientales del momento.

Las principales medidas que pueden ayudar a prevenir la hipotermia incluyen:

  • Vestirse adecuadamente por capas: En lugar de utilizar una sola prenda muy gruesa, elija varias capas de ropa que permitan atrapar aire entre ellas. Proteger las orejas, el rostro, las manos y los pies, así como utilizar calzado impermeable y aislante, puede reducir considerablemente la pérdida de calor.
  • Intentar mantenerse seco: Mojarse hace que la temperatura corporal descienda mucho más rápidamente de lo normal. Si la ropa se moja debido a la lluvia, la nieve o el sudor, debe cambiarla. Si va a permanecer mucho tiempo al aire libre, lleve siempre calcetines, guantes, un gorro y ropa seca de repuesto.
  • Evitar la sudoración excesiva: Llevar demasiadas capas y realizar una actividad física intensa con tiempo frío puede provocar primero sudoración y posteriormente un enfriamiento mucho más rápido debido a la humedad. Ajuste las capas de ropa según su nivel de actividad.
  • Limitar el tiempo de exposición y tener en cuenta las condiciones: Planifique el tiempo que permanecerá al aire libre teniendo en cuenta el viento y las precipitaciones. En condiciones de frío intenso, limite el tiempo de exposición en exteriores y haga pausas periódicas en lugares cálidos.
  • Tomar precauciones durante las actividades en agua fría: El agua elimina el calor corporal mucho más rápidamente que el aire. Durante actividades como la natación, utilice siempre ropa de protección adecuada a las condiciones.

Si, a pesar de todas estas precauciones, la temperatura corporal disminuye y aparecen síntomas de hipotermia, no debe perderse tiempo confiando únicamente en las medidas que pueden adoptarse en casa. La situación debe tratarse inmediatamente como una urgencia médica.

Preparado por Comité Editorial del Hospital Aktif International .

Fecha de publicación: 13 Agosto 2026 - Fecha de actualización: 13 Agosto 2026