Presión ocular y glaucoma: síntomas, causas y tratamiento

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¿La presión ocular y el glaucoma son lo mismo? ¿Cuáles son las diferencias clínicas?

Los valores elevados de presión detectados durante los exámenes oftalmológicos pueden generar en los pacientes preocupación por la posibilidad de tener glaucoma. Sin embargo, desde una perspectiva clínica, la presión ocular y el glaucoma no son médicamente lo mismo.

La presión ocular se refiere a la presión natural generada por el líquido que se encuentra en el interior del ojo. Cuando este líquido no puede drenarse adecuadamente y se acumula dentro del ojo, la presión aumenta. Sin embargo, tener únicamente un valor elevado de presión no significa necesariamente que se tenga glaucoma. El glaucoma es un grupo de enfermedades caracterizadas por el daño del nervio óptico. De hecho, en algunos casos, el glaucoma puede desarrollarse incluso cuando la presión intraocular se encuentra completamente dentro de los valores normales.

Entonces, ¿por qué aumenta la presión ocular? ¿Qué síntomas silenciosos pueden aparecer a medida que la enfermedad progresa y qué tratamientos se utilizan para preservar la visión existente? En el resto de este artículo encontrará respuestas clínicas a estas preguntas.

¿Por qué aumenta la presión ocular? ¿La luz de las pantallas puede causar glaucoma?

En la parte anterior del ojo se produce continuamente un líquido llamado humor acuoso, cuya función es nutrir los tejidos. En un ojo sano, este líquido se drena a través de finos canales de drenaje. Puede imaginar este proceso como un lavabo con el grifo abierto mientras el desagüe se va obstruyendo.

Del mismo modo que el agua no puede salir correctamente de un lavabo obstruido, el líquido del interior del ojo tampoco puede evacuarse como debería cuando se desarrolla resistencia en los canales de drenaje. El líquido retenido se acumula y provoca un aumento de la presión intraocular. Diversas condiciones pueden estar detrás de este problema de drenaje y del consiguiente aumento de la presión:

  • En el glaucoma de ángulo abierto, que es el tipo más frecuente, la capacidad del ojo para drenar el líquido disminuye gradualmente con el paso de los años.
  • En el glaucoma de ángulo cerrado, la parte coloreada del ojo bloquea repentinamente el ángulo de drenaje, haciendo que la presión aumente de forma mucho más rápida y peligrosa.
  • Los traumatismos oculares previos, la inflamación dentro del ojo o el uso prolongado de medicamentos con corticosteroides también pueden ser causas secundarias que provoquen un aumento de la presión ocular.

Como hemos señalado en la sección anterior, una presión ocular elevada no significa necesariamente que una persona tenga glaucoma. En este punto, también resulta útil abordar una preocupación que los pacientes plantean con frecuencia durante las consultas. Como nuestros teléfonos ya no se utilizan únicamente para hacer llamadas, el tiempo que muchos de nosotros pasamos mirando pantallas ha aumentado considerablemente en los últimos años. Esto genera de forma natural dudas sobre si la exposición prolongada a las pantallas puede afectar a la presión ocular o al glaucoma.

La respuesta es clara: no existe evidencia científica que demuestre que la luz emitida por las pantallas de ordenadores o tabletas cause glaucoma. Mirar pantallas durante largos periodos puede contribuir a la sequedad ocular, la sensación de ardor o la fatiga visual. Sin embargo, pasar mucho tiempo frente a una pantalla no daña el nervio óptico. Por lo tanto, si tiene la presión ocular elevada o le han diagnosticado glaucoma, no hay motivo para culpabilizarse por el tiempo que pasa mirando pantallas.

¿Quién tiene riesgo de presentar un aumento de la presión ocular? Si hay casos en mi familia, ¿lo desarrollaré necesariamente?

Aunque teóricamente cualquier persona puede presentar un aumento de la presión ocular, algunos individuos requieren un seguimiento más estrecho. Los principales factores que aumentan el riesgo de desarrollar glaucoma incluyen:

  • Edad avanzada y predisposición genética, incluidos los antecedentes familiares
  • Miopía elevada o una córnea estructuralmente fina
  • Uso prolongado de medicamentos o colirios con corticosteroides
  • Determinadas enfermedades sistémicas, como la diabetes, y antecedentes de presión intraocular elevada

Tener un familiar de primer grado, como un padre, una madre, un hermano o una hermana, con glaucoma aumenta el riesgo en comparación con la población general, pero no significa que necesariamente vaya a desarrollar la enfermedad. Los antecedentes familiares no constituyen un diagnóstico ni un resultado predeterminado; más bien son una señal de que puede ser necesario comenzar antes los controles con un oftalmólogo.

Debido a que el glaucoma puede progresar de forma silenciosa, los exámenes periódicos del nervio óptico y las exploraciones mediante tomografía de coherencia óptica, incluso cuando no existen síntomas, se encuentran entre las formas más fiables de detectar posibles daños antes de que aparezca una pérdida visual perceptible.

¿Cuáles son los síntomas del aumento de la presión ocular? ¿El glaucoma puede progresar de forma silenciosa?

Muchas personas tienden a pensar que su visión está sana si no presentan dolor ocular, ardor o visión borrosa. Sin embargo, la forma más frecuente de glaucoma, el glaucoma de ángulo abierto, puede progresar muy lentamente durante sus primeras etapas sin provocar ningún síntoma.

A medida que la enfermedad va dañando lentamente el nervio óptico, la pérdida de visión suele comenzar en el campo visual periférico. Como el cerebro es extraordinariamente eficaz a la hora de compensar estas zonas ausentes, al principio la persona puede no darse cuenta de que su campo visual se está estrechando. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer síntomas como chocar con objetos situados a los lados, zonas ciegas o una pérdida de visión perceptible.

¿Qué síntomas del aumento de la presión ocular requieren atención médica urgente?

Si presenta de forma repentina uno o varios de los siguientes signos de alarma, no debe esperar a que desaparezcan por sí solos:

  • Dolor intenso y punzante en el ojo o alrededor de él
  • Visión borrosa repentina o una disminución perceptible de la visión
  • Anillos o halos de colores alrededor de las fuentes de luz
  • Enrojecimiento importante del ojo
  • Dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos acompañados de dolor ocular

Confundir estos síntomas con una crisis de migraña común o con fatiga ocular relacionada con las pantallas puede ser peligroso. En una crisis aguda de glaucoma, incluso un retraso de varias horas puede ser crítico. Acudir inmediatamente a un servicio de urgencias es fundamental para proteger la visión.

¿Cómo se mide la presión ocular? ¿Cómo se diagnostica el glaucoma?

La presión ocular se mide mediante métodos conocidos como tonometría y los resultados se expresan en milímetros de mercurio (mmHg). Las mediciones mediante soplo de aire, que algunos pueden conocer por los exámenes oftalmológicos rutinarios, son prácticas y se utilizan ampliamente. Sin embargo, en las evaluaciones clínicas también pueden emplearse métodos más precisos que entran suavemente en contacto con la superficie del ojo.

El diagnóstico del glaucoma es un proceso integral que no puede confirmarse únicamente mediante la medición de la presión intraocular. Para obtener una evaluación clínica completa y precisa, el oftalmólogo analiza conjuntamente varias pruebas:

  • Examen del nervio óptico y tomografía de coherencia óptica: Proporcionan imágenes detalladas de los daños estructurales del nervio óptico y de la capa de fibras nerviosas de la retina.
  • Prueba del campo visual: Permite identificar pérdidas de visión periférica relacionadas con el glaucoma que quizá todavía no haya notado.
  • Gonioscopia: Permite evaluar si el ángulo de drenaje por el que sale el líquido del ojo está abierto o cerrado.
  • Paquimetría, o medición del grosor corneal: Si la córnea es más gruesa o más fina que la media, el valor de presión registrado por el dispositivo puede resultar engañoso. Esta prueba ayuda al oftalmólogo a interpretar la medición de la presión con mayor precisión.

En resumen, el diagnóstico del glaucoma no se basa en un único resultado numérico. Se fundamenta en una evaluación clínica individualizada e integral que también tiene en cuenta los cambios que se producen a lo largo del tiempo.

¿Cuál debería ser la presión ocular? ¿Un valor superior a 21 mmHg significa necesariamente glaucoma?

El intervalo medio generalmente aceptado para la presión intraocular es de aproximadamente 10 a 21 mmHg. Sin embargo, 21 mmHg no constituye una línea divisoria estricta entre salud y enfermedad.

Aunque la medición sea superior a 21 mmHg, esto no significa necesariamente que exista glaucoma si no se observa un daño del nervio óptico específico de esta enfermedad. Por el contrario, puede producirse daño en el nervio óptico incluso cuando la presión intraocular se encuentra completamente dentro de los valores normales. Estas dos situaciones diferentes demuestran por qué un único umbral de presión no puede utilizarse como criterio diagnóstico para todas las personas.

¿Cómo se trata el aumento de la presión ocular?

Lamentablemente, el daño del nervio óptico y la pérdida del campo visual que ya se han producido como consecuencia del glaucoma no pueden revertirse. Por este motivo, el objetivo principal del tratamiento de la presión ocular no es recuperar la visión que ya se ha perdido, sino reducir la presión intraocular hasta un nivel seguro y preservar durante el mayor tiempo posible la función visual restante.

Al planificar el tratamiento del glaucoma, se evalúan conjuntamente el tipo de glaucoma, la velocidad de progresión, el grado de daño del nervio óptico y la edad para elaborar un plan de tratamiento específicamente adaptado a cada paciente. Para alcanzar este objetivo pueden utilizarse colirios de prescripción médica, procedimientos con láser o métodos quirúrgicos.

Comenzar el tratamiento es solo el primer paso del proceso. Aunque reducir la presión ocular es alentador, durante el tratamiento la cuestión de cómo reducir la presión ocular es tan importante como determinar si esa reducción está protegiendo realmente el nervio óptico. Como el glaucoma puede continuar progresando incluso cuando la presión parece encontrarse dentro de los valores normales, el seguimiento periódico mediante tomografía de coherencia óptica y pruebas del campo visual es tan importante como los medicamentos utilizados.

Colirios, láser y cirugía: ¿todos los pacientes con glaucoma terminan necesitando una operación?

No todos los pacientes con glaucoma necesitan una intervención quirúrgica. La cirugía es únicamente una de las opciones eficaces de tratamiento disponibles. Dependiendo de la situación clínica, pueden utilizarse los siguientes métodos, que no necesariamente tienen que aplicarse siguiendo un orden fijo:

  • Colirios: Se encuentran entre las formas de tratamiento más utilizadas. Actúan reduciendo la producción de líquido en el interior del ojo o aumentando su drenaje. Uno de los aspectos más importantes es utilizar los colirios exactamente como han sido prescritos y en los horarios recomendados, incluso aunque el paciente no tenga dolor ni perciba ningún cambio en su visión.
  • Tratamientos con láser: Estos procedimientos se utilizan para mejorar el drenaje del líquido del ojo. Pueden reducir la necesidad de medicación o ayudar a mantener un mejor control de la presión. Sin embargo, como sus efectos pueden disminuir con el paso de los años, nunca deben abandonarse los controles periódicos.
  • Cirugía del glaucoma: Puede considerarse una intervención quirúrgica cuando no se consigue alcanzar el nivel de presión deseado mediante medicamentos y tratamientos con láser o cuando el daño del nervio óptico continúa progresando. El objetivo de la cirugía es crear una nueva vía de drenaje para el líquido del interior del ojo. La cirugía no elimina por completo el glaucoma ni recupera la visión que ya se ha perdido.

En resumen, la decisión de realizar una intervención quirúrgica no se toma únicamente en función del número que aparece en el dispositivo de medición de la presión ocular. La cuestión fundamental es determinar hasta qué punto el nervio óptico está protegido con ese nivel concreto de presión.

Advertencias y recomendaciones de los oftalmólogos del Hospital Aktif International

Conocer las medidas adecuadas que deben tomarse cuando existe sospecha o diagnóstico de glaucoma es fundamental para el éxito del tratamiento. A continuación, hemos resumido algunas de las principales recomendaciones que los oftalmólogos de nuestro hospital recuerdan con frecuencia a los pacientes para gestionar este proceso de la manera más segura posible:

  • El seguimiento del glaucoma no se basa en una única medición de la presión, sino en observar cómo cambian los ojos con el paso del tiempo. Por este motivo, conserve sus anteriores exploraciones mediante tomografía de coherencia óptica, pruebas del campo visual y resultados de presión ocular en un archivo y llévelos consigo a las consultas. Comparar los resultados anteriores con los más recientes puede proporcionar una orientación valiosa a la hora de determinar la evolución del tratamiento.
  • Algunos medicamentos, especialmente los que contienen corticosteroides o determinados colirios, pueden aumentar la presión intraocular en personas susceptibles. Sin embargo, nunca debe suspender por su cuenta un medicamento con corticosteroides recetado para otra enfermedad por miedo a que aumente la presión ocular. Este proceso siempre debe planificarse conjuntamente con el médico responsable del tratamiento original y con el oftalmólogo.
  • Si le han diagnosticado glaucoma, no considere que esta información deba quedarse únicamente dentro de la consulta oftalmológica. Informe a sus hermanos y a sus hijos adultos para que ellos también puedan tomar precauciones de forma temprana y someterse a los exámenes adecuados, incluso aunque actualmente no presenten ningún síntoma.

Como hemos destacado a lo largo de este artículo, la ausencia de síntomas no debe considerarse una garantía de que sus ojos están sanos. En lugar de determinar la frecuencia de sus controles basándose en recomendaciones generales encontradas en internet o en información proporcionada por otras personas, siga el programa personalizado de riesgo y seguimiento establecido por su oftalmólogo de acuerdo con las características específicas de sus ojos.

Preparado por Comité Editorial del Hospital Aktif International .

Fecha de publicación: 31 Agosto 2026 - Fecha de actualización: 28 Agosto 2026