¿Qué causa la acumulación de líquido en los pulmones?

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¿Qué es el derrame pleural? ¿Qué es el edema pulmonar?

Esta afección, comúnmente conocida como acumulación de líquido en los pulmones, tiene dos formas médicas diferentes. Una es el edema pulmonar y la otra es el derrame pleural. En primer lugar, analicemos ambos conceptos para comprender sus similitudes y diferencias desde un punto de vista médico.

Los alvéolos, o sacos de aire, de nuestros pulmones son esenciales para nuestro sistema respiratorio, ya que facilitan el intercambio de gases. Los sacos alveolares llevan a cabo este intercambio de gases permitiendo que el oxígeno pase a la sangre y que se expulse el dióxido de carbono. Cuando se acumula líquido en estos pequeños sacos de aire en lugar de aire, se produce una afección denominada edema pulmonar.

Cuando los alvéolos se llenan de líquido, los pulmones tienen dificultades para funcionar correctamente. La incapacidad de los pulmones para funcionar correctamente provoca dificultades respiratorias y una disminución del transporte de oxígeno al resto del cuerpo. Esta afección no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma grave de un problema subyacente relacionado con la función cardíaca. Por ejemplo, cuando el ventrículo izquierdo del corazón no puede bombear sangre de forma eficaz, la presión en los vasos sanguíneos de los pulmones puede aumentar, provocando una fuga de líquido al tejido pulmonar.

El edema pulmonar puede aparecer de forma repentina (aguda) o gradualmente con el tiempo (crónica). En ambos casos, es necesario acudir al médico de urgencia y recibir tratamiento para evitar complicaciones que pueden poner en peligro la vida.

El derrame pleural es la acumulación de líquido entre las membranas pulmonares (pleura), es decir, en el espacio que rodea los pulmones. Este líquido se acumula entre la membrana que recubre la superficie externa de los pulmones y la membrana que recubre la pared torácica. Impide que los pulmones se expandan, lo que provoca dificultad para respirar.

Aunque ambos se denominan comúnmente «líquido en los pulmones», el edema pulmonar es la acumulación de líquido dentro de los pulmones, mientras que el derrame pleural es la acumulación de líquido entre las membranas que rodean los pulmones. Por lo tanto, el diagnóstico y el tratamiento son diferentes.

¿Qué causa la acumulación de líquido en los pulmones?

Comúnmente conocida como «líquido en los pulmones», esta afección puede referirse en realidad a dos problemas médicos diferentes: el edema pulmonar y el derrame pleural. Ambas afecciones se caracterizan por una acumulación anormal de líquido alrededor o dentro de los pulmones. Sin embargo, en estos dos ejemplos, la afección se produce en diferentes partes del sistema respiratorio y por diferentes razones.

Para responder correctamente a la pregunta «¿Qué causa el líquido en los pulmones?», primero distinguamos entre estas dos afecciones y respondamos a la pregunta para cada una de ellas.

El edema pulmonar se refiere a la acumulación de líquido en el tejido pulmonar, particularmente en los alvéolos, que son pequeños sacos de aire responsables del intercambio de oxígeno. Las causas del edema pulmonar se dividen generalmente en dos categorías:

  • El edema pulmonar cardíaco suele ser el resultado de problemas cardíacos, más comúnmente insuficiencia cardíaca congestiva. Cuando el lado izquierdo del corazón no puede bombear sangre de manera eficiente, se acumula presión en los vasos sanguíneos de los pulmones y empuja el líquido hacia los espacios alveolares.
  • El edema pulmonar no cardíaco se produce sin la participación directa del corazón. En cambio, puede ser el resultado de afecciones que dañan el tejido pulmonar o alteran el equilibrio de líquidos, tales como:
    • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA)
    • Inhalación de sustancias tóxicas
    • Infecciones graves o sepsis
    • Insuficiencia renal
    • Altitud elevada (como en el edema pulmonar de altitud)
    • Medicación excesiva o determinados medicamentos
    • Traumatismos graves o cirugía

El término «agua en los pulmones» también puede referirse al derrame pleural, que es la acumulación de líquido entre las capas de tejido (pleura) que rodean los pulmones. Aunque esta afección difiere del edema pulmonar, a menudo se confunde con él en el uso cotidiano. Las causas comunes del derrame pleural incluyen:

  • Neumonía
  • Insuficiencia cardíaca
  • Ciertos tipos de cáncer
  • Tuberculosis
  • Enfermedad hepática o renal
  • Inflamación pleural (pleuresía)
  • Enfermedades autoinmunes o reumáticas
  • Traumatismo torácico

En resumen, el edema pulmonar se caracteriza por la acumulación de líquido en los pulmones y a menudo se asocia con daños en el corazón o los pulmones. El derrame pleural, por otro lado, se caracteriza por la acumulación de líquido alrededor de los pulmones y puede estar causado por una gama más amplia de enfermedades sistémicas o localizadas.

Ambas afecciones requieren atención médica inmediata. Es fundamental realizar un diagnóstico preciso para determinar el método de tratamiento adecuado.

¿Cuáles son los síntomas del edema pulmonar?

Los síntomas del derrame pleural pueden variar en función de la cantidad de líquido, su gravedad, la velocidad de acumulación y la causa subyacente. La acumulación de pequeñas cantidades de líquido puede ser asintomática, pero las acumulaciones moderadas o grandes pueden afectar gravemente a la función respiratoria.

A continuación se enumeran los síntomas más comunes del edema pulmonar:

  • Dificultad para respirar: La dificultad para respirar es el síntoma más común. Puede aumentar durante la actividad física o al estar acostado boca arriba.
  • Dolor en el pecho: Se siente como un dolor agudo y punzante. Puede empeorar al respirar profundamente, toser o moverse.
  • Tos seca: suele ser una tos persistente y no productiva.
  • Respiración rápida y superficial: la respiración rápida puede deberse a la incapacidad de los pulmones para expandirse completamente.
  • Fatiga y debilidad: el cuerpo puede sentirse agotado debido al suministro insuficiente de oxígeno.
  • Fiebre: si el derrame pleural es causado por una infección (como neumonía o tuberculosis), puede aparecer fiebre.
  • Dolor de espalda o hombros: en algunos casos, el dolor puede extenderse más allá del pecho.

Si el derrame pleural se desarrolla rápidamente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina y ser graves. En este caso, es posible que necesites atención médica inmediata. Además, si tienes otras enfermedades subyacentes, puedes experimentar síntomas adicionales dependiendo del tipo de enfermedad. Por lo tanto, es importante consultar a un médico para obtener un diagnóstico definitivo y realizarse las pruebas de imagen necesarias. Después de las pruebas, tu médico evaluará tu estado correctamente, realizará un diagnóstico y planificará el tratamiento adecuado.

¿Cómo se diagnostica la acumulación de líquido en los pulmones?

El diagnóstico de derrame pleural se realiza después de que el médico escucha las quejas del paciente, lo examina físicamente y, si lo considera necesario, realiza algunas pruebas de imagen y de laboratorio. Durante este proceso, el objetivo de tu médico no es solo detectar la acumulación de líquido en los pulmones, sino también comprender exactamente dónde y por qué se ha formado este líquido.

Los principales métodos utilizados en el diagnóstico de la acumulación de líquido en los pulmones se pueden enumerar de la siguiente manera:

Exploración física: El médico escuchará los sonidos de los pulmones con un estetoscopio. Si hay derrame pleural, el sonido que se escucha en esta zona será reducido o no se escuchará en absoluto. Además, se puede escuchar un sonido sordo a la percusión, llamado «matitud», en la zona donde se encuentra el líquido.

Métodos de imagen: Después de la exploración física, el médico realizará algunas evaluaciones preliminares. Para aclarar estas evaluaciones, puede derivarte a algunos métodos de imagen. Los principales métodos son los siguientes.

  • Radiografía de tórax: Es el primer método de imagen utilizado. Si hay acumulación de líquido en el espacio pleural, se observa una opacidad en las partes inferiores del pulmón.
  • Ecografía: Se utiliza para determinar con mayor precisión la cantidad y la ubicación del líquido. También se prefiere como guía durante el procedimiento de extracción de líquido (toracocentesis).
  • Tomografía computarizada (TC): Se utiliza para comprender la causa subyacente del derrame pleural y para examinar en detalle el tejido pulmonar y las membranas pleurales.

Toracocentesis (muestra de líquido): Si se detecta un derrame pleural en el paciente, el médico suele tomar una muestra del líquido acumulado mediante un procedimiento denominado toracocentesis. El líquido se drena con una aguja fina y se analiza en un laboratorio para detectar posibles infecciones, inflamaciones y cáncer.

Estos análisis determinan la causa del líquido e indican si el derrame pleural se debe a una afección sistémica, como insuficiencia cardíaca, o a un problema local, como una infección o un tumor. Se planifica un tratamiento adecuado en función de los resultados.

¿Cómo se trata el edema pulmonar?

El objetivo del tratamiento del edema pulmonar es aliviar síntomas como la dificultad para respirar y las molestias en el pecho, eliminar el exceso de líquido y tratar la enfermedad subyacente. Por lo tanto, el tratamiento del derrame pleural depende de la causa de la acumulación de líquido y de la cantidad de líquido acumulado.

La siguiente lista describe los pasos que se pueden seguir durante el proceso de tratamiento.

Tratamiento de la causa subyacente

El paso más importante en el tratamiento del derrame pleural es tratar el problema subyacente que causa la acumulación de líquido. Una vez que se controla la fuente del líquido y la causa de su acumulación, el derrame puede resolverse por sí solo. Algunas causas comunes de este problema incluyen:

  • Insuficiencia cardíaca: se trata con diuréticos y medicamentos que mejoran la función cardíaca.
  • Infección (por ejemplo, neumonía o tuberculosis): se trata con antibióticos o medicamentos contra la tuberculosis.
  • Derrame relacionado con el cáncer: puede requerir quimioterapia, radiación o terapias dirigidas.
  • Enfermedades autoinmunes: se tratan con corticosteroides u otros medicamentos inmunomoduladores.

Drenaje de líquido (toracocentesis)

Cuando el derrame causa dificultad o molestias graves para respirar, se realiza un procedimiento denominado toracocentesis. Este procedimiento consiste en introducir una aguja fina o un tubo en la pared torácica para extraer el líquido. Proporciona un alivio inmediato y también puede ayudar en el proceso de diagnóstico al permitir examinar el líquido.

Derrames recurrentes o complicados

En algunos casos, especialmente si el líquido vuelve a aparecer con frecuencia o se infecta, pueden ser necesarias intervenciones más avanzadas. Estas intervenciones se pueden enumerar de la siguiente manera:

  • Colocación de un tubo torácico: especialmente en casos de empiema (infección del líquido), se puede colocar un tubo en el tórax para drenar de forma continua.
  • Pleurodesis: este procedimiento consiste en inyectar una sustancia química (como talco) en el espacio pleural para evitar que el pulmón se adhiera a la pared torácica y prevenir la acumulación de líquido en el futuro. Se utiliza comúnmente en casos de acumulación de líquido asociada al cáncer.
  • Catéter pleural: si los derrames son crónicos y recurrentes, se puede colocar un pequeño catéter en forma de túnel para que los pacientes puedan drenar el líquido en casa.
  • Cirugía: en casos raros y complejos, pueden ser necesarios procedimientos como la cirugía toracoscópica asistida por vídeo (VATS) para extirpar el líquido espeso, el tejido infectado o los tumores.